La comunicación hace, la gestión comunica

La comunicación hace, la gestión comunica

Por Gabriel Slavinsky

 

Palabras y hechos

En reiteradas oportunidades, se coloca un manto de duda acerca del impacto que tiene una comunicación en general: ¿Cómo se puede medir?, ¿Cuál es su real alcance?, ¿Qué relación tiene un mensaje con los hechos que se suceden a continuación?

No muchas veces las repercusiones son tan directas y nos permiten analizar situaciones concretas como en el caso de las declaraciones del Gabinete Nacional y el discurso presidencial del 29 de Agosto (https://www.youtube.com/watch?v=z-GkRlBsRak)

Contexto

En la última semana hubo otra (y van…) “corrida cambiaria” en la Argentina. Con el valor del dólar subiendo de 28 a 32 se tomó la decisión de dar un comunicado a través de Redes Sociales y TV emitido por el mismísimo Presidente, Mauricio Macri.

¿Cuál fue el objetivo?, ¿Qué información relevante transmitió?, ¿Se quiso demostrar presencia, cercanía?, ¿En control de la situación?, ¿El mensaje fue para los mercados o para los ciudadanos en general?

Si la meta fue dar tranquilidad, no se consiguió. Dólar de 32,10 a 34,40 ese mismo día y a casi 42 al siguiente. Pero no sólo fue una derrota económica, memes por Whatsapp, videos en Facebook, recuerdos del 2001, personas comentando soluciones posibles… los argentino nuevamente sacando el traje de “superadaptados”, de resilientes (eso que se define por la capacidad de sobreponerse a situaciones traumáticas).

Volvimos en 48 hs. al país que no deseamos, al de la incertidumbre, al del pesimismo y la incredulidad.

Los momentos de tensión, como las crisis, tienen algunas recetas y remedios bastante conocidos:

  • Mencionar planes integrales
  • Un vocero principal
  • Información relevante, concreta
  • Datos duros creíbles
  • Conclusiones fáciles de notar

La última semana hemos escuchado muchas personas del Gabinete y un mensaje final presidencial que osciló entre ideas generales, cierta vaguedad y muy poco dato concreto.

Se subestimó el contenido de la información, como si no fuera importante. Se pensó que la sola presencia del Presidente, mirando a los ojos a los ciudadanos de frente, con un fondo verde, natural, esperanzador, sería suficiente. No lo fue.

La lectura de la población (y los mercados) de ese mensaje fue ansiedad, desorientación y ante el desconcierto las personas pensamos lo peor, y corremos al “refugio conocido”, el de siempre”, en este caso el dólar.

“Si habló Macri es que la situación era más grave de lo previsto. ¿Sino por qué hablaría Macri en “cadena nacional”?” parecía ser el comentario de la doña Rosa de Bernardo Neustadt,

En momentos de crisis no es suficiente dar la cara, se requieren palabras claras que lleven a acciones directas. Las personas buscan reducir la incertidumbre y en un clima de tensión, el hecho de estar presente no alcanza.

Sobre todo, teniendo en cuenta que en el ADN ARGENTINO hubo una vez un presidente que intentó lo mismo y se fue en Helicóptero, luego de dar tranquilidad con blindajes y megacanjes.

En definitiva, subestimar la comunicación, también es un error político.



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